Monday, February 21, 2005

Acabo de llegar de pasar 30 horas seguidas en un Madrid soleado y delicioso, donde (a pesar del frío intensificado por la noche) ya amaga una primavera incipiente. La exposición de los impresionistas alemanes, en la Thyssen y en la "Sala de las alhajas" de las Descalzas, una maravilla imponderable...Y el regalo adjunto de la pequeña exposición de Retratos de Menling, es insuperable en belleza y perfección. La aventura gastronómica la repartimos entre un Tailandés (rollitos de primavera, pato laqueado, arroz al azafrán...) y un Asturiano, con queso de cabrales, pulpo con cachelos, fabes con almejas y calamares en su tinta con arroz...A la salida de Madrid, el sol, de un dorado muy intenso iba bajando al compás de la marcha del tren, impregnando en oro todo el paisaje que yo abarcaba desde la ventanilla...

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