Saturday, March 12, 2005

SOLIDARIDAD


Os confieso que, a mi entender, la palabra Solidaridad, tan reiteradamente pronunciada en estos días, quizás pueda estar algo gastada, y que tal vez convenga depurarla o remozarla para que recupere la plenitud de su significado. Porque a las palabras les pasa lo mismo que a las monedas: que con el uso se desgastan, pierden su relieve, se ensucian...
La palabra Solidaridad deriva, etimológicamente, de sólido, y se dice de los cuerpos cuya cohesión molecular es estable, a diferencia de los líquidos. Quizás este fondo de solidez le dé al concepto un significado más profundo, más cosmológico, que otras palabras con las que se podría expresar el mismo concepto, como, por ejemplo, la palabra Concordia, que es un bello término verbal, aunque quizás sin ese fondo semántico de solidez.
Para desmenuzar ciertos aspectos de su significado diré que la palabra Solidaridad entraña el espíritu de la Cooperación, de Participación; presenta sinonimias con la Fraternidad, con el Compañerismo, con la Tolerancia, cuyo significado viene a ser Solidaridad dentro de la pluralidad (de la pluralidad étnica, filosófica, ideológica, política, educacional, generacional, cultural...).
Por eso la Solidaridad es imposible sin la Justicia, sin el Respeto, sin, en definitiva, el Amor. Supone la actitud de Disponibilidad que es la verdadera "Plataforma para el Voluntariado", tan necesaria, imprescindible y urgente en esta etapa socio-histórica que estamos viviendo, y con relación a los desgarradores acontecimientos como el que estos días recordamos y re-lloramos... Nos sería necesario desenterrar, en el campo fértil de nuestros sentimientos, ese profundo sentimiento de Comunidad, el que nutre las raíces de cualquier actitud de humanitarismo y solidaridad, que el maestro Alfred Adler había propuesto como básico e imprescindible para compensar la insuficiencia radical de cada persona y para propiciar la reconstrucción individual y colectiva de la naturaleza humana.
Dice una antigua leyenda china que un discípulo preguntó al vidente cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno. Y cuenta que el vidente respondió: "Vi un gran monte de arroz cocido y preparado como alimento. En su derredor había muchos hombres hambrientos casi a punto de morir. No podían aproximarse al monte de arroz, pero tenían en sus manos largos palillos de dos y tres metros de longitud. Es verdad que llegaban a coger el arroz, pero no conseguían llevarlo a la boca porque los palillos que tenían en sus manos eran demasiado largos. De este modo, hambrientos y moribundos, juntos pero solitarios, permanecían padeciendo un hambre eterna, delante de una abundancia inagotable. Y eso era el infierno.
Vi el otro monte de arroz cocido y preparado como alimento. Alrededor de él había muchos hombres, hambrientos pero llenos de vitalidad. No podían aproximarse al monte de arroz, pero tenían en sus manos palillos de dos y tres metros de longitud. Llegaban a coger el arroz, pero no conseguían llevarlo a la propia boca porque los palillos que tenían en sus manos eran muy largos. Pero con sus largos palillos, en vez de llevarlos a la propia boca, se servían de unos a otros el arroz. Y así acallaban su hambre insaciable en una gran comunión fraterna, juntos y solidarios, gozando a manos llenas cada uno de los otros y todos de todas las cosas. Y eso era el cielo".
Confieso que si llegáramos a vivir con espíritu de auténtica Solidaridad, tendríamos asegurado el cielo en este mundo...


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