GRACIAS, REAL ACADEMIA... Os confieso que, siendo de Sevilla por nacimiento (pero que vivo en Córdoba desde hace ya 35 años), el que la Real Academia de Córdoba, la más antigua Institución de esta histórica y legendaria Ciudad, me haya acogido entre sus miembros como Académico correspondiente por Moguer, el pueblo de mis orígenes familiares, suscita en mí, primariamente, un “entrañable” sentimiento de gratitud... Y he calificado de entrañable la gratitud que siento hacia Córdoba y su Real Academia porque la experiencia de la acogida enlaza vivencialmente con los más primordiales y genuinos sentimientos de amor. Y también esta experiencia de acogida refuerza otro sentimiento, el de Pertenencia, que está en la base de las seguridades existenciales y de la estabilidad vital del ser humano. Doble pertenencia en mi caso: porque pertenecer a la Real Academia de Córdoba es saberme y sentirme, muy honrosamente, cordobés. Tengo que reconocer que me fascina vivir en Córdoba, y desde ahora pertenecer a esta legendaria ciudad que todas las mañanas me deslumbra, cuando contemplo, desde mis ventanas, entre los verdores de los árboles de la Avenida de Vallellano, los vestigios milenarios de otras civilizaciones y de otros habitantes olvidados, columnas romanas o un pozo o una tumba árabes, o, desde la azotea, el puente romano que prolongaba la "vía Augusta", por donde desfilaron las legiones "martia quartaque" de Cesar, o las murallas vecinas que encerraban por las noches, como en un único regazo maternal, los sueños entremezclados de musulmanes, de judíos y de cristianos, allá cuando el "mihrab" convivía con la cruz y con el candelabro de los siete brazos. Y además, ser miembro de la Academia de Córdoba correspondiente por Moguer , la ciudad de mis ancestros y de mis orígenes familiares, me produce también la enorme satisfacción de aportar en mi persona la presencia y el recuerdo de nuestro Premio Nóbel andaluz universal, mi tío abuelo Juan Ramón Jiménez. Por todas estas razones doy las gracias a Córdoba y a su Real Academia, a su Presidente Exmo. Sr. D. Joaquín Criado Costa, al Ilmo. Sr. D. Ángel Fernández Dueñas, que tan empeñadamente me ha propuesto, al Ilmo. Sr. D. Antonio Arjona Castro, que ha suscrito mi nombramiento, y a todos los demás miembros de la Real Academia que tan unánime y generosamente me han acogido. ...Y aquí sigo (en esta Córdoba reventando de flores y aromada de azahar en sus plenas fiestas de Mayo), contemplando, entre los árboles del parque familiar de Vallellano, el paso de la vida, fluida como los ríos, igual que mi propio paso por ella, desde un lejano nacimiento junto al Guadalquivir de Sevilla, “lleno de velas blancas y de hojas verdes”, como lo viera Lope, hasta su final, cuando me llegue en su curso fluvial por entre los cauces vegetales del mismo río Guadalquivir, en esta Córdoba, a la que pertenezco, y a la que nunca sentiré, como Lorca la cantó, “lejana y sola”... |

1 Comments:
papi!! te quiero mucho!!!!!
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