Saturday, June 18, 2005

COMPLEJO DE ABANDONADO


Os confieso haber escuchado a muchas personas expresarse con palabras en las que emerge, disimulada o indisimuladamente, el torrente de una angustiosa inseguridad existencial. Y escuchándolas descubro que, en el fondo de estas personas opera, un ansioso temor a ser abandonadas, a no ser amadas, quizás por una experiencia de amor no reconocido cuando ofrecía el primer brote, sin artificios, de su ternura inicial. Ahora ese temor, almacenado y cundido durante muchos años, se desliza a las claras muchas veces o, a veces, subrepticiamente entre sonrisas desdramatizadoras y miradas lastimosas de perro callejero.
El foco subterráneo, sangrante, que desajusta el equilibrio psíquico de estas personas y que irradia en sus comportamientos frente a los demás, es lo que se denomina Complejo de abandono.
Se trata de un cuadro clínico en el que predomina sobretodo una angustia, siempre latente y episódicamente emergente, de poder ser abandonado, junto a una persistente y obsesionante necesidad de seguridad. Y opera, como todos los complejos, a modo de una herida infestada en el alma, un nódulo anímico hipersensibilizado, siempre expuesto a “ser rozado dolorosamente” por cualquier estímulo inesperado o imprevisible.. Sus contenidos vivenciales permanentes son, sobretodo, la certeza de estar rechazado: “se me da de lado”; la sospecha de ser poco querido, estimado, valorado o reconocido: no ser interesante por sí mismo, “soy un Don Nadie”; y el dramatismo con que experimenta vivencialmente, y a veces expresa, cualquier exclusión, distanciamiento, o rechazo, con “ataques de celos” que estas personas sufren de un modo masoquista y lastimoso.
Las personas que sufren este complejo ponen en duda la sinceridad de las atenciones, la realidad del cariño que les ofrecen . Su avidez infinita de amor, junto con su inseguridad original, requieren pruebas absolutas de incondicionalidad. Basta una simple percepción de rechazo, distanciamiento u olvido para que se le despierte la fantasía del abandono, una fantasía universal, tanta veces representada en los cuentos infantiles de Pulgarcito, Hansel y Gretel, Blancanieves, La Cenicienta...
La incesante e intensa búsqueda de amor o de su comprobación fehaciente, por parte de la persona que sufre este complejo, viene a significar la búsqueda de la seguridad perdida, cuyo prototipo es siempre la fusión primitiva total del niño con su madre. Parece que su incuestionable necesidad de amor está como detenida y fijada en ese estadio primero, donde toda la fuerza instintual ha quedado dinamizada por una sola urgencia, que es la de asegurarse el amor, y por su intermedio, mantener la seguridad existencial.. Cualquier circunstancia exterior que suponga una amenaza a esa precaria seguridad, reactiva la angustia inicial encapsulada en el complejo, que se desbordará con toda su fuerza invasora.
Me acuerdo de los versos de Neruda, que expresan poéticamente, y patéticamente, este drama existencial de la experiencia de abandono: “En la infancia de niebla mi alma alada y herida / te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo /(...) te tumbó la tristeza, ¡todo en ti fue naufragio!(...) / Abandonado como el muelle en el alba. / Es la hora de partir, ¡oh, abandonado!”.

2 Comments:

Blogger Avantgardexplorer said...

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5:54 AM  
Blogger Avantgardexplorer said...

www.eneagramania.blogspot.com.es/2015/11/eneatipo-2-el-que-necesita-amor-video.html

5:56 AM  

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